lievre.

EL ENCARGO

Lievre es un colectivo de artistas audiovisuales especializados en el sector de la publicidad, los documentales y las video-creaciones para artistas musicales, urbanos, de moda… Por eso, para el diseño de identidad de marca uno de los objetivos que nos marcamos es que estuviera viva. Teníamos que construir una marca flexible capaz de adaptarse a los diferentes interlocutores sin perder la esencia.

Por otro lado, al ser una marca audiovisual, se definieron dos campos de actuación. Uno para la marca estática donde se buscaba una imagen sólida, sencilla y neutra. Y otro dinámico, donde se buscaba la experimentación, la imperfección, el riesgo y la frescura.

Además, se nos planteó experimentar con los cánones estéticos tradicionales para obtener una imagen elegante pero con un corte clásico renovado. De esta forma, conseguíamos reforzar el carácter atemporal de la marca a través de un retrofuturismo que evitara caer en tendencias pasajeras.

DESARROLLO CONCEPTUAL

Para el desarrollo del diseño de identidad de marca, empezamos por analizar los dos elementos que definen la marca: La liebre y el audiovisual.

La liebre. Sus características principales son el oído; la velocidad, llegando a alcanzar los 65km/h; y el ojo, al no tener párpados las liebres duermen con los ojos abiertos.

El audiovisual. Una sucesión de imágenes (ojo) con sonido (oído) en movimiento (velocidad).

En la búsqueda de esa «imagen de marca neutra y formal con un desarrollo experimental», los antiguos cines ofrecían justo esta experiencia, una fachada y rotulación neutra, con un lenguaje sencillo y potente que se ha convertido en todo un icono.

Esta misma fachada es la puerta a un mundo completamente experimental donde reímos, lloramos, nos emocionamos… En definitiva, un mundo donde soñamos con los ojos abiertos, igual que lo hace una liebre.

DIFERENCIACIÓN

Apostamos por diferenciarnos en el mercado a través de un diseño de identidad de marca sólida y una comunicación con el usuario donde se busca la complicidad, la sorpresa y la conexión a través de un lenguaje sencillo y directo. Para ello, nos apropiamos de una serie de elementos de nuestra cultura popular a los que denominamos «friendly elements» y que se comportarán como embajadores de nuestra marca.

Así, sumergimos al usuario en un universo de marca coherente y fácilmente reconocible. Siendo capaces de hablar el mismo idioma que nuestro público objetivo.

En el caso de las agencias de publicidad, sacaremos a relucir nuestro tono más fresco y creativo para transmitir cercanía y la tranquilidad de que vamos a saber interpretar y plasmar sus ideas. En el caso de los documentales o nuestro público más formal, haremos uso de nuestros recursos más neutros para transformar nuestra marca sin perder la identidad.

«Elementos de nuestra cultura popular que se comportan como embajadores de nuestra marca»